Despertar soñando


Sentado en el sillón que le habían asignado y con el libro entre sus manos esperaba nervioso, e impaciente a que el presentador nombrara al ganador del Premio Planeta.

Dos años de investigación y trabajo le había llevado escribir este libro, más, a la vez había sido un placer y un reto que se había propuesto a sí mismo, plasmando en un papel (entre ficción y realidad) los intereses y desajustes que se hacían, consciente o inconscientemente, hacia una destrucción de nuestro planeta.

¿A quién le podría gustar esta lectura?

Pues sí, a más gente de la que él pensaba, porque allí estaba nominado entre los finalistas, eufórico de emoción a la espera del desenlace.

Cuando mencionaron su nombre...Pletórico se levantó de su asiento hacia los escalones que le llevaban al escenario.

Entre los vítores, aplausos y los flash de los fotógrafos...¡Despertó!


Seguía sentado en su sillón, con el libro entre sus manos, en su bonito y solitario jardín, bajo la sombra de un enorme castaño. Allí escribió durante dos años su obra. Ahora, contemplaba los ejemplares apilados encima de la mesa, esos ejemplares de los cuales no había vendido ninguno.

El duermevela le había llevado al lugar que tanto deseaba y al que quizás nunca conseguiría ir.

En la mesita de al lado aún humeaba el café que no se había tomado.

Mari Carmen Olmos

Comentarios

  1. Solo se ve la realidad con los ojos bien abiertos. Los sueños recordados dejan al descubierto nuestras carencias

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