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El día sin Respuesta

Un relato Apocalíptico El cielo de Madrid amaneció con un extraño tinte rojizo, como una advertencia sin voz. Elena comprobó los datos atmosféricos en su tablet mientras atravesaba la Puerta del Sol. Como meteoróloga del Centro Nacional de Investigación Climática, sabía que algo inusual ocurría: las lecturas de radiación electromagnética estaban fuera de escala. Metros atrás, Tomás revisaba el sermón para el culto dominical. Como pastor de la Iglesia del Último Amanecer, llevaba años predicando sobre el Rapto. —La venida de Cristo está cerca —murmuraba—, pero nadie sabe cuándo, vendrá como ladrón en la noche… El primer destello ocurrió a las 9:47 a. m. Un destello sin origen, un relámpago sin trueno. Luego, el mundo se detuvo. Vehículos chocando sin conductor. Aviones, como pájaros rotos, cayendo en cámara lenta. Ropa esparcida sobre la acera, como si la gente se hubiera evaporado. Caos. Millones habían desaparecido del orbe. Desde un piso de la Torre de Cris...

Apocalipsis Ángeles Fernández

APOCALIPSIS O NO El tiempo había ido cambiando gradualmente, poco a poco casi imperceptiblemente, pero gota a gota se llena un vaso y eso es lo que había pasado. Aquí nunca había llovido mucho, pero siempre habíamos tenido inviernos con algo de lluvia, la suficiente que nos proveía para el riego, recargaba los acuíferos, limpiaba y refrescaba la tierra, pero hacía ya más de cinco años que no caía ni una sola gota de agua. Ese día el sol lucía abrasador como siempre y como cada mañana desde hacía meses salí y miré al cielo, buscando cualquier minúscula pequeña nube que nos trajera esa lluvia deseada y anhelada. Mi tierra, la que mi abuelo cuidaba con tanto mimo, se estaba convirtiendo en un desierto. Los pozos, gradualmente se habían ido secando; sus entrañas morían de sed. Aquellas nubes que antes susurraban lluvia ahora sólo ofrecían silencio, era desgarrador ver la agonía del campo, ese campo que cada día estaba más seco como un viejo pergamino perdido en el d...

Hecho real

Eran tres casas de campo, independientes pero juntas. En la primera vivíamos mis padres, mis hermanas y yo, de muy corta edad. En la siguiente, mi padrino. Un apuesto joven casadero que ninguna novia le acomodaba. La última vivienda la ocupaba mi tía (hermana de mi padre) con su marido y sus dos hijas (mis queridas primas) Mi tía a los 17 años quedó huérfana de madre. Mi abuela murió con 42 de una pulmonía dejando seis hijos. Mi abuelo nunca se volvió a casar. Así que ella siendo tan jovencita hizo de madre de sus 5 hermanos, entre ellos mi padre. La menor tenía tres añitos. Todos estaban a su cargo hasta que fueron mayores e iban formando su propia familia y abandonando el hogar paterno. El "independiente de mi padrino" que dependía de ella para hacerle comidas, lavar su ropa, limpiar, etc. fue el último en salir, dada su exquisitez para con las mujeres. Tardó años en encontrar la suya hasta que al fin se casó con una "santa" y ambos fueron muy felices. Era difíc...

El cielo fosforecía, las cucarachas fueron las primeras en morir.

—El cielo fosforecía, las cucarachas fueron las primeras en morir; ese es el inicio y eso no lo cambio. Tomás Guillén, nuevo fichaje de la editorial tras ganar el premio "promesas", con el pavo subido, discutía con el editor, al que el inicio y otras cosas de la novela no le convencía y trataba de negociar los cambios sin éxito. —A ver Tomás, la idea de la novela me gusta, partamos de ello: es 2025, la onda solar Parker llega al punto más cercano que cualquier objeto humano haya lanzado al sol, ¿correcto? —Correcto — contestó Tomás afirmando con la cabeza. —Continuamos, y como su velocidad es de doscientos kilómetros por segundo, se crea un cambio en las moléculas de reactivos en su trayectoria, y eso hace de conector de masa coronal, y en La Tierra todo cambia de pronto debido a una tormenta solar definitiva; hasta ahí perfecto. Es enrevesado pero incorpora realidad científica, enhorabuena Tomás. Pero ahora vamos a tratar los cambios que te propongo, el inicio ha de ser s...

Fallo

Se atasca la sonda en la estenosis del intestino y la salsa grasa y negra brota por la salida del tracto digestivo, sangre. Y lo siento, siento la fricción de la cámara al final del tubo contra el íleo. No sale, no sale, no sale, no sale el colonoscopio, y la anestesia que sí me inmoviliza, me deja a mi pesar sentir, y siento que en la estenosis se enquista el tubo y siento asfixia y soy mi tórax. Ahora soy mi tórax, mi tórax, y todo lo demás vísceras que aprietan, que presionan, que prenden. Consigo abrir el ojo contra el doble colchón, que apenas ve un tramo de sábana y cómo centelleantes batas pasan y distingo voces y entiendo palabras como líquido, crema o coma. Cercana lejanía, la anestesia se sale y silva el aire que aprieta el yeyuno, que duele, y huele a ajo, a jínjoles marchitos, a sobras dulces podridas. Una bata centelleante cesa y un ojo mira a mi ojo, y traquetean la camilla y oigo que gritan desde un silencio torácico: ¡ más anestesia ! y el cielo de mi boca cae, y todo...

Resfrío

RESFRÍO Estamos en invierno, en los días de infierno del invierno. A "ontotón", por la descuidada puerta abierta, se presentó la pareja: frío y viento en la misma tarjeta. El primero titiritando como un tirititero títere titiritero, el segundo soplando y silbando como un fuelle sopladero. —¡titirititiritiritití, titirititiritiritití! —¡whiszz, whiszz, fiuuuuu, fiuuuuu! Por mi espalda percibo los heladores escalofríos en zig-zag ondulado, desde el sacro hasta los omóplatos. Delante aún es más escalofriante y cruzo mis brazos: "detente, por aquí no quiero que entres". Todo fue en vano y mi cuerpo se defiende con hielo en los pies y fuego en la frente. El termómetro me dice pita que pita pitando: —¡Pipipí, pipipí, pipipí, tú, estás enfermando! En agua disuelvo un efervescente comprimido que es anti-resfrío. — Pfssspfsss, pfssspfsss. Me preparo un té con miel, bien caliente. Y me asalta una duda al usar la cucharita. —¿Daremos todos hacia el mismo lado las v...

Me persigo

Salgo de casa apresurado, casi me dejo el reloj, tic-tac, tic-tac, corro escaleras abajo - no tengo tiempo para esperar el ascensor - mis viejos zapatos hacen un ruido estrepitoso por la madrugada de la escalera, tac-tac, tac-tac. Me voy arreglando la corbata mientras bajo las escaleras hacia el portal, no llego, no llego. Empieza a llover. Me delibero entre volver a por el paraguas o apretar el paso, tac-tac-tac-tac-tac-tac. Corro calle arriba, menos mal que no hay nadie por la calle, pensarían; de donde vengo de robar. Me falta el aire o eso creo, cuando tenga un minuto lo comprobaré. uff-ufff-uffff. Sigo corriendo calle arriba, cada vez la cuesta es más empinada, ¿lo llevo todo? reloj, cartera, llaves, móvil, pasaporte... ¿Me dejé el fuego encendido con la cafetera puesta? Noto el sabor del café con leche en la boca, eso quiere decir que no. ¿Avisé a mi madre para que recogiera a la niña para llevarla al colegio? ¿Anulé la cita con la psicóloga?¿Escogí bien la camisa? ¿Por que no ...

Adicción

Se ha apagado el día   Pero ya no sé lo que decía.   Me convierto en hombre lobo   Me lo voy a comer todo.   Ahora que tengo poderes   Me tiro pedos por las redes.   Si ya no quedan Blancanieves   sexo fácil por  doquier,   ya no hay príncipe azul    se ha vuelto un gandul.   Salgo de lo atemporal   m e voy al mundo real   l o veo todo anormal :   granos, arrugas y michelines   ya no voy a los Sanfermines;        no hay filtros que colocar   nada ha sido casual.     Nado en un mundo de tristeza   ¿Habré perdido la cabeza?...   Échame una copa de vino   adivino que dice mi destino   oscuras almas en el bar   todo está a punto de estallar.     Poetas muertos de bragueta   Me cuentan sus historietas.   ¡Pidamos otra copa para brindar!   Toneladas de alcohol podemos tomar   Que el agujero del alma   no lo vam...