El día sin Respuesta
Un relato Apocalíptico El cielo de Madrid amaneció con un extraño tinte rojizo, como una advertencia sin voz. Elena comprobó los datos atmosféricos en su tablet mientras atravesaba la Puerta del Sol. Como meteoróloga del Centro Nacional de Investigación Climática, sabía que algo inusual ocurría: las lecturas de radiación electromagnética estaban fuera de escala. Metros atrás, Tomás revisaba el sermón para el culto dominical. Como pastor de la Iglesia del Último Amanecer, llevaba años predicando sobre el Rapto. —La venida de Cristo está cerca —murmuraba—, pero nadie sabe cuándo, vendrá como ladrón en la noche… El primer destello ocurrió a las 9:47 a. m. Un destello sin origen, un relámpago sin trueno. Luego, el mundo se detuvo. Vehículos chocando sin conductor. Aviones, como pájaros rotos, cayendo en cámara lenta. Ropa esparcida sobre la acera, como si la gente se hubiera evaporado. Caos. Millones habían desaparecido del orbe. Desde un piso de la Torre de Cris...