Entradas

Mostrando entradas de enero, 2026

el Megalito

EL MEGALITO Como todas las mañanas de este último mes, cogí mi bici a continuar mi peregrinación, mi viaje hacia dentro, como decía yo cuando me preguntaban. Aquel día salía del Sarria. Era primavera y la zona estaba espectacular. Me dirigía hacia PortoMarin; me habían hablado mucho de esa zona y le tenía muchas ganas. Iba a buen ritmo, cruzando pequeños pueblecitos gallegos: naturaleza y humanos en comunión, rebaños de vacas, árboles y el camino. El tiempo empezó a nublarse y los truenos se convirtieron en la música de mis oídos. Comenzaron a caer las primeras gotas y no se veía ningún lugar donde ponerme cubierto.  Salí del camino principal buscando refugio. El camino era estrecho y difícil pero por suerte al poco tiempo a lo lejos vi una especie de cueva y aprete el pedaleo. La lluvia caía cada vez más con más fuerza. Al acercarme, me di cuenta que no era una cueva, sino una especie de megalito. Me serviría igual, sería ideal par...

Química retrógrada

Cuando pulsó el botón de su máquina, el tiempo empezó a rejuvenecer y a ganar lozanía. De un solo golpe, su humildad quedó destrozada; se infló de un orgullo que absorbió todos los pecados del mundo. El aire retrocedió ante su cuerpo. Las paredes respiraron olores olvidados. Phillips sintió que el futuro se le desprendía del cuerpo como una piel enferma. Había construido la máquina del tiempo con restos, con planos robados al sueño y a la desesperación. Nadie creyó en él. Tampoco importaba ya. Estaba decidido a corregir una sola grieta en la historia, una mínima desviación que, según sus cálculos, devolvería a su familia el nombre, la casa y la dignidad perdidos en la Gran Depresión. No pedía más. Eso creía. Llegó a Londres en 1928, a un hospital que olía a desinfectante débil y a pobreza antigua. Entró al laboratorio de Alexander Fleming como un fantasma que ya conocía el camino. Tomó las placas de Petri donde un moho verdoso había decidido, por error, salvar al mundo....

TRES DESEOS

TRES DESEOS Enero 2026 El sol resplandecía. Luís se sentía a gusto bajo esos rayos que transmitían. Estaba leyendo un libro sentado a la orilla del río. El sonido de los pájaros y la corriente del agua era música relajante. Oyó un ruido y se puso en guardia por si había algún animal amenazante. Divisó un hombrecillo pequeño de orejas largas con cara de simpático que le habló: _ Soy el duende de los deseos. Pídeme tres y te los concederé. Luís atónito dijo: _ Siempre he sentido curiosidad por la vida de Jesús de Nazaret. ¿Puedes transportarme a esa época sin que pierda mi noción del hoy? _ ¡Concedido! Si te ves en apuros llámame por mi nombre, Samuel. Luís se vio en una montaña entre la multitud de gente que escuchaban al Maestro, un hombre que hacía milagros. Es posible, él a veces creía en los milagros. Los padres de Jesús se llamaban José y María. En la religión Católica de Luís el niño había sido concebido por obra y gracia ...